Dicen que una imagen dice más que mil palabras, y la mejor manera de recordar eventos es a través de la fotografía. Tuvimos la oportunidad de conversar con el fotógrafo y cineasta Jonathan Rach, quien en los años 90 documentó la gira Self Destruct de la banda Nine Inch Nails, en apoyo al icónico álbum The Downward Spiral. 

Parte del material que grabó en video se presentó en el documental Closure, y durante la gira también capturó una impresionante colección de fotografías que recientemente fueron exhibidas en la ciudad de Los Ángeles en colaboración con Behind The Gallery. Esta exposición ha viajado por Australia, Japón, Reino Unido y Nueva York, cerrando su recorrido en Los Ángeles.

Jonathan nos permitió adentrarnos, de manera virtual, en las historias que vivió junto a NIN durante los dos años y medio que duró la gira Self Destruct. Por lo que pudimos percibir, fue una experiencia irrepetible e inolvidable que, gracias a la magia del lente, hoy podemos revivir más de 30 años después.

Sin más, los dejamos con esta increíble entrevista para revivir la energía de esta legendaria gira.

Me gustaría comenzar desde el principio. ¿Cómo iniciaste en la fotografía?

Es una historia un poco inusual. Originalmente, yo era el diseñador de escenario de Trent Reznor y se me ocurrió un concepto para el show. A partir de ahí, Trent me preguntó si quería documentar el tour Self Destruct, que formaba parte de la gira The Downward Spiral. Le dije que sí y, mientras trabajaba en un documental, el fotógrafo Anton Corbijn llegó para hacer una sesión para la portada de una revista. En un momento, volteó a verme y, casi casualmente, me preguntó: «Oye, ¿tú tomas fotos mientras estás aquí?». Le respondí que no, que solo hacía video, y él me sugirió que también tomara fotos. Así que, en realidad, empecé a hacerlo gracias a su consejo, aunque mi enfoque principal era la documentación en video.

Al final de la gira, terminé con una caja enorme llena de fotos y le pregunté a Trent qué quería hacer con ellas. Hay que recordar que esto fue antes del internet. Veinticinco años después, durante la pandemia, estaba en el sótano de la casa de mi mamá y me di cuenta de que aún tenía muchas cosas del tour guardadas ahí, debajo de las escaleras. Por suerte, era un sótano seco (risas). Encontré las fotos y me di cuenta de que todavía eran muy relevantes.

Entonces, hablé con Steven, el dueño de Behind the Gallery, y me preguntó si tenía más fotos. Le dije: «Tengo cientos». Me propuso hacer una exhibición juntos y así fue como surgió esta muestra.

Has mencionado en entrevistas previas que, al presenciar esta gira, sabías que lo que estaban haciendo iba a ser algo grande. ¿Qué nos puedes contar sobre esa época?

Bueno, yo ya había visto a NIN antes y siempre me pareció que su performance era increíble. Había visto muchos artistas en vivo, pero la presentación de Trent destacaba. Sabía que iba a hacer un tour especial, pero luego, al verlo por primera vez en acción y darme cuenta de lo relevante que fue para toda una generación, entendí que algo grande estaba pasando.

Recuerdo estar sentado viendo el show, que era simplemente impresionante, y notar cómo reaccionaba la gente. Podías sentir una conexión muy especial entre la audiencia y la banda. El mensaje resonaba con toda esa generación y luego, a medida que el tour crecía en tamaño, esa sensación se confirmaba. Comenzamos en clubes, luego pasamos a teatros, arenas, y finalmente encabezamos festivales. Uno de ellos fue el icónico Woodstock.

Luego sucedían cosas inesperadas, como cuando estábamos en un festival en Australia. Después de nuestra presentación, Lou Reed (The Velvet Underground) entró al backstage, se acercó al vestidor y nos dijo: “Esto es increíble, es de las cosas más alucinantes que he visto”. O cuando David Bowie se acercó a Trent y le dijo: “Quiero hacer un tour juntos”. Momentos como esos me hicieron darme cuenta de que lo que estábamos haciendo no solo era grande, sino algo verdaderamente extraordinario.

Ya nos contaste cómo encontraste todo este material en el sótano de la casa de tu mamá, pero me gustaría preguntarte sobre el proceso creativo para seleccionar las fotos que fueron parte de esta exhibición.

Tenía cientos de fotos para elegir, así que decidí enfocarme en aquellas que realmente capturaran la esencia de la gira. Obviamente, buscaba imágenes que fueran estéticamente atractivas, pero lo más importante era que contaran una historia. Quería que alguien que nunca vivió ese tour, como las nuevas generaciones —y, por cierto, me ha sorprendido la cantidad de jóvenes que han visitado la exhibición— pudiera entender lo que fue esa experiencia solo con ver las imágenes.

Una de las cosas que creo que mis fotografías logran capturar es la dinámica del concierto. Había una vibra muy punk: fuerte, ruidosa, con esa energía de querer romperlo todo y desafiar lo establecido. Pero, al mismo tiempo, existía un lado vulnerable, sombrío, casi depresivo. Algunas fotos reflejan una de estas emociones, otras logran capturar todo el espectro en medio.

También quise incluir momentos fuera del escenario: destellos de lo que sucedía justo antes de subir a tocar, instantes detrás de cámaras cuando trabajaban en los videos, y la vida diaria durante la gira. No solo quería mostrar la intensidad del performance, sino también la dinámica de todo el tour, que duró dos años y medio.

Si te das cuenta, hablo en plural porque durante ese tiempo fuimos una familia: la banda, un guardaespaldas, el manager de la gira y yo. Esa fue nuestra vida durante dos años y medio, viajando juntos y documentando cada instante.

Continuando con esta historia, has llevado tu exhibición a distintos lugares como Australia y Nueva York, y ahora a Los Ángeles. Cuéntanos, ¿cómo fue recibida la exhibición recientemente en Los Ángeles?

La respuesta en Los Ángeles fue abrumadora. Varios miembros de Nine Inch Nails estuvieron presentes: Charlie Clouser, Danny Lohner y Robin Finck. Los únicos que no pudieron asistir fueron Trent, que estaba enfermo, y Chris Vrenna, quien vive en otra parte del país. Desafortunadamente, James Woolley, quien fue el tecladista original, ya no está con nosotros.

También asistieron otras figuras importantes, como Josh Freese, quien ahora es el baterista de Foo Fighters y ha trabajado con A Perfect Circle, y Billy Howerdel. Hay un dato curioso sobre Billy: durante esta gira, él era el técnico de guitarra de Trent. Fue después de ese tour cuando decidió formar A Perfect Circle.

El evento fue increíble. Mucha gente que trabajó en la gira también se hizo presente, y los fans llegaron en grandes números. La mayoría eran jóvenes, en sus 20 o incluso adolescentes, lo cual me sorprendió bastante. También asistieron personas de la industria: artistas, fotógrafos, pintores, músicos e incluso cineastas, porque, al final, todo esto es parte de un mismo ecosistema creativo. Trent, por ejemplo, ahora forma parte de la industria del cine, así que ver a gente del equipo de David Fincher ahí no fue una sorpresa, pero sí algo especial.

Fue una noche muy divertida. Una de las cosas que más me gustó fue ver cómo la comunidad de la banda pudo conectarse en persona, más allá de las redes sociales. Estaban ahí, pasándola bien, disfrutando de remixes en vivo de Nine Inch Nails. Fue una experiencia increíble.

En esta muestra también incluiste algunas fotos recientes de la gira de NIN en 2018 en el Palladium de Los Ángeles. ¿Qué fue diferente en esta ocasión?

Es una buena pregunta. Agregamos algunas fotos de la gira de 2018 para que la gente pudiera ver el contraste entre esa etapa y la intensidad de 1994-1998. Yo fotografié la banda en 1995, pero después de eso no volví a hacerlo hasta 2018.

Cuando regresé en 2018, había nuevos miembros en la banda, y al llegar al vestidor, muchos de ellos me preguntaron cómo era todo antes. Tenían mucha curiosidad por conocer la historia y saber mi perspectiva. Mi respuesta fue simple: Trent está exactamente donde debe estar. Ha crecido como artista y sigue escribiendo la música que necesita hacer. Los fans que realmente lo entienden lo seguirán en su evolución, y los que no, pues simplemente no. Pero lo interesante es que también hay una nueva generación descubriéndolo.

Creo que el arte auténtico tiene la capacidad de sanar tanto al artista como a quienes lo experimentan. Y en el caso de Trent, su crecimiento personal lo ha llevado a un lugar más saludable, lo cual es increíble. David Bowie hizo lo mismo: evolucionó sin miedo.

En resumen, fue muy emocionante ver cómo Trent había crecido y dónde estaba en 2018. Sentí que eso también debía reflejarse en la exhibición.

Nos comentabas que esta exhibición celebra los 30 años del álbum y de la gira. ¿Podemos esperar algún evento especial por parte de la banda o que te inviten a documentar los shows nuevamente?

Me encantaría que, si hacen algo, me invitaran. Sería increíble estar con ellos. La verdad es que no he escuchado nada sobre algún evento o celebración para honrar esta gira, que justamente hace unos días cumplió su 31 aniversario.

En cierto sentido, podría decirse que esta exhibición fue parte de esa celebración. Este fue el último show que hicimos, pero la galería Behind the Gallery en Australia todavía tiene algunas fotos disponibles para la venta. Si la gente está interesada, pueden comprarlas en su sitio web.

Hablando de tu trabajo, has colaborado con artistas increíbles como Lou Reed, David Bowie, A Perfect Circle y más. ¿Cómo decides cuándo decir sí a un proyecto?

Creo que para conectarte a un nivel más profundo con un artista, tienes que ser fan de su trabajo. No se trata solo de que te contraten; siempre he trabajado con personas a las que admiro o respeto lo suficiente como para querer aprender de ellas. Creo que es fundamental valorar su talento y su arte, y para mí, esa sería la primera razón para colaborar con alguien. Si tienes algo que aportar, entonces la conexión se da de manera natural.

¿Qué consejo le darías a alguien que quisiera iniciar su carrera en la fotografía?

Podría resumirlo en tres puntos clave para tener éxito en esta industria.

El primero es el acceso a la banda. Y no me refiero solo a tomar fotos desde la barricada durante las primeras tres canciones, sino a estar realmente cerca del artista, conocer diferentes ángulos y tener acceso al backstage. Si solo tomas fotos en esos tres temas, te limitas y terminas capturando lo mismo que otros fotógrafos. Lo ideal es encontrar la manera de estar lo más cerca posible de la banda y documentar esos momentos únicos.

El segundo punto es mantenerlo simple. Nunca tuve una formación formal en fotografía, pero pasé tanto tiempo con la banda que mis fotos reflejaban lo que vivía y sentía en ese momento. La fotografía debe venir de un lugar emocional, no solo técnico. No necesitas tres cámaras ni el equipo más costoso; con una buena cámara y tu ojo para capturar el instante, puedes lograr imágenes increíbles.

El tercer punto es cómo presentas tu trabajo. No se trata solo de tomar y editar la foto, sino de cómo la publicas, cómo la muestras y cómo la vendes. Por ejemplo, la manera en que Steven organizó esta exhibición la convirtió en una celebración alrededor de las imágenes. Es importante pensar en cómo contar una historia con tu trabajo y asegurarte de que llegue al público adecuado.

De estos tres puntos, el más importante es el acceso. Sin él, los otros dos no pueden desarrollarse del todo. Tener la oportunidad de documentar momentos genuinos es lo que realmente permite capturar esas joyas visuales que hacen la diferencia.

Tú comenzaste con NIN mucho antes de que se convirtieran en una banda legendaria. ¿Considerarías que una buena recomendación para los fotógrafos emergentes sería trabajar con bandas en crecimiento?

Si crees en un artista y en su potencial para llegar lejos, muéstrales tu trabajo. A veces, el acceso necesario para iniciar llega cuando has estado ahí desde el comienzo, cuando creces junto a ellos. Si realmente tienes esa hambre de generar un impacto en el mundo de la fotografía y la música, entonces es clave estar atento a quiénes son los nuevos talentos, construir relaciones y comenzar a capturar imágenes.

Obviamente, es importante elegir bien. No solo se trata de que una banda tenga buenas canciones, sino que también sea visualmente interesante en el escenario. Si su presencia escénica no es llamativa, será más difícil capturar momentos impactantes. Pero también hay otras maneras de contar su historia: puedes enfocarte en el detrás de escenas, en cómo interactúan con los fans o cómo se preparan para el show.

Tuve la suerte de trabajar con Nine Inch Nails, donde siempre pasaban cosas tanto dentro como fuera del escenario. Había luces, acción, energía… un sinfín de momentos que valía la pena capturar. Por eso, mis imágenes son tan diversas: van desde lo caótico y ruidoso hasta lo minimalista y sombrío. Cada foto cuenta una historia y refleja esa intensidad única que viví con ellos.