Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Susan Carpenter, escritora y periodista, quien hace su debut como cineasta con el filme 40 Watts from Nowhere. Hablar de Susan es hablar de un ícono de la radio pirata (Pirate Radio). De acuerdo con la definición básica, una radio pirata es una emisora de radiodifusión que opera sin permiso oficial, sin licencia legal o al margen de la legalidad (Diccionario del Poder Judicial).

Su historia comienza en los años 90, cuando Susan, quien en ese entonces trabajaba como secretaria y aspirante a periodista, cansada de las estaciones de radio comerciales, decidió crear su propia radio pirata llamada KBLT. Desde su pequeño apartamento en la ciudad de Los Ángeles, transmitía 24/7, tocando géneros que iban desde jungle y punk hasta vintage country y pop francés.

Esta película es un deleite para los amantes de los documentales y la música. Presenta entrevistas con artistas como Tom Morello (Rage Against the Machine), Mike Watt (Minutemen), Don Bolles (Germs), el activista radiofónico Stephen Dunifer, entre otros.

El filme debuta en la edición número 30 del Slamdance Film Festival, en la ciudad de Los Ángeles. Estará disponible en la página oficial del festival del 24 de febrero al 7 de marzo (slamdancechannel.com).

En la entrevista, hablamos con Susan sobre su experiencia al realizar un documental por primera vez, los mayores retos que enfrentó y los momentos que más disfrutó durante el proceso. También nos compartió qué música escucha actualmente y su opinión sobre la tecnología, la inteligencia artificial y su impacto en la música.

Sin más, los dejamos con nuestra entrevista a la activista, periodista y ahora cineasta: Susan Carpenter.

Mi primera pregunta sería, ¿cómo fue que surgió la chispa para hacer este proyecto (Documental)?

La verdad es que nunca había pensado en hacer un documental. Soy escritora y periodista, pero todo comenzó hace unos años cuando uno de los DJs de la estación de los 90s me envió un mensaje a través de otra persona. Me contó que había encontrado unas cintas de video en su garaje y que estaba a punto de tirarlas. Sin embargo, habló con otro DJ, quien le sugirió revisarlas antes de deshacerse de ellas.

Resultó que había alrededor de 12 horas de grabaciones, así que pude traer el material y ver un poco de todo. Cuando lo hice, pensé: «¡Wow! Aquí está toda la historia de lo que pasó». En ese momento supe que no podía dejar pasar la oportunidad de hacer un documental con este material.

A pesar de que nunca había trabajado en cine ni aspirado a ser cineasta, yo sabía cómo contar una historia y escribirla. Así que me dije: «Voy a intentar descubrir cómo hacerlo». Y básicamente, así fue como surgió este proyecto.

“Una pequeña e increíble pieza de cine y de cómo contar historias. Es una historia sobre la Era de los 90´s, centrándose en la zona creativa de Silver Lake, Los Ángeles y un documental para todos los amantes de la música, del arte, de los espíritus libres y alternativos.” -Rob Ryan – Entrepreneurial Thinkers Podcast.

Siendo esta tu primera experiencia como cineasta, ¿Cuál fue uno de los retos más difíciles que te enfrentaste?

Ha habido muchísimos retos durante la creación de este proyecto. Curiosamente en ese momento, descubrí que mi empleador tenía un fondo de retiro para mí, y cuando vi la cantidad, pensé: «Ok, creo que esto puede ser suficiente para financiar el documental». Pero…la realidad es que no lo fue; eso solo fue el inicio. Fui muy ilusa (risas).

Uno de los mayores desafíos ha sido, sin duda, la parte financiera, ya que el proyecto ha sido fondeado con nuestros propios medios. Hicimos algunas campañas de crowdfunding, que no fueron exitosas, pero cuando no tienes experiencia en algo así, terminas gastando dinero en cosas que no sabías que lo requerían.

Otro reto fue la falta de recursos para pagar especialistas. Sentí que, en algunos casos, invertí en áreas en las que no debía y, al mismo tiempo, mucho del dinero lo invertí en el área más importante y esencial, como lo fue contratar a una gran editora como Amanda Laws. Afortunadamente, muchas personas trabajaron dedicando su tiempo y esfuerzo al proyecto.

También fue complicado convencer a algunas personas de participar en el documental, especialmente a quienes no querían revivir ciertas historias o que simplemente no se sentían cómodos yendo a este viaje al pasado. Sin embargo, una vez que accedieron a hablar conmigo y entendieron que yo conocía bien la historia y su papel en ella, las entrevistas fluyeron de una manera muy natural. Creo que eso se nota en la calidez con la que las personas hablan frente a la cámara.

En definitiva, esos han sido los retos principales, pero cada obstáculo ha valido la pena para que este proyecto vea la luz.

Ahora, hablando del lado opuesto, después de todos los retos que enfrentaste, ¿cuál ha sido la parte más disfrutable de este proceso?

Para mí, una de las experiencias más especiales fue reconectar con personas que no había visto en décadas, escuchar su entusiasmo y revivir las memorias que tenían de haber participado en este proyecto loco que inicié hace 30 años.

Algo que me sorprendió fue que muchas personas usaron la misma palabra para describirlo: mágico. Y lo dijeron sin que yo se los sugiriera. Creo que es porque, al final de los 90, no sabíamos que estábamos viviendo la última era antes de que todo se volviera digital. En ese momento, simplemente lo disfrutábamos sin imaginar lo mucho que iba a cambiar todo después.

También me encantó involucrarme con parte de la gente que trabajó conmigo y que son una nueva generación, con gente mucho más joven que yo, que al ver el material quedó fascinada con la inocencia de los 90 ‘s. Ahora, gracias a este documental, podrán ver con sus propios ojos cómo era realmente esa época.

 ¿Qué es lo que esperas que la gente se llevé al ver este documental?

Espero que disfruten esta historia y que, por un momento, puedan ponerse en mis zapatos y experimentar cómo era vivir en esa época. Quiero que sientan lo que significaba tener una estación de radio operando desde casa, con personajes únicos entrando y saliendo, bandas tocando en vivo, y una energía que se mantenía encendida las 24 horas del día, porque transmitimos 24/7. Todo esto sucedía mientras se gestaba un movimiento del que muchos ni siquiera eran conscientes.

Al final, lo que más deseo es que esta historia los inspire. Que se sientan empoderados y llenos de energía para perseguir lo que sea que quieran hacer, sin importar los miedos o dudas que puedan tener. Yo también tuve miedo. No sabía si esto funcionaría, pero aún así lo hice… y explotó en algo increíble.

Ahora, esta película permite que más personas sean testigos de esa experiencia. Y para quienes fueron parte de esto conmigo, significa revivir esos momentos y compartir esas grandes historias. Es como pasar la antorcha y decir: Ahora te toca a ti. Ve y haz lo que sueñas.

La música es un elemento clave en tu película. Si pudiéramos escuchar tu playlist actual, ¿qué estaríamos escuchando?

Desde que comencé a trabajar en esta película y vi el primer corte, me sumergí de nuevo en la música que escuchaba en aquellos días, para ver si “cabia” en la película. Volví a escuchar bandas de Los Ángeles, otras bandas como L7, así como otras menos conocidas, como The Jesus Lizard y Jon Spencer Blues Explosion. También redescubrí esos sonidos peculiares que la gente tocaba en ese entonces, como country de los 60s y algunas bandas locales (Los Ángeles) que formaban parte de la escena de aquel momento.

Además, recordé algunas de las bandas más grandes que llegaron a tocar en nuestra radio, como The Jesus and Mary ChainSpiritualized y Red Hot Chili Peppers. Fue un viaje musical increíble, lleno de nostalgia y energía.

Has trabajado en diversas áreas como escritora, periodista, DJ, música y ahora cineasta. ¿Te gustaría seguir en esta línea y hacer otra película en el futuro?

En este momento, no tengo planes de hacer otra película. La realidad es que esta la hice yo, la financié yo, y si en algún momento se hace otra, tendría que ser con el apoyo de alguien más. No volvería a poner mi propio dinero en un proyecto así, porque es muy complicado. (risas)

Si llegara a surgir otra historia con la misma fuerza y pasión que sentí por este proyecto, una historia única que realmente deba ser contada, quizá lo consideraría. La puerta no está completamente cerrada, pero ahora mismo no lo veo viable. Hacer una película requiere muchísimo trabajo, especialmente si quieres hacerla bien, y eso es precisamente lo que creo que logramos con esta.

En cuanto a música y tecnología, hemos visto avances como la Inteligencia Artificial y DJs virtuales que “curan” la música para los oyentes. ¿Cuál es tu opinión sobre esto?

Creo que, en ciertos niveles, es muy fácil y conveniente. Por ejemplo, yo uso Spotify, y al final terminas entrenando el algoritmo para que entienda qué te gusta. Pero también siento que, de alguna manera, te pierdes de muchas cosas, porque hay DJs que tocan música que ni siquiera sabía que existía, y que me sorprendían con algo nuevo.

A diferencia de una inteligencia artificial que aprende mis gustos y me recomienda en función de eso, creo que hay espacio para ambas opciones. 

En lo personal, disfruto mucho cuando alguien selecciona y cura la música para mí de manera humana. Es una experiencia diferente y hay otras veces, cuando cocino o hago cualquier otra actividad, simplemente pongo música en Spotify y la dejo fluir. 

Coincido plenamente, de hecho, voy a citar a mi buen amigo y DJ, Josh, quien hace poco en una fiesta donde tocó, me dijo al final “Un buen DJ es aquel que toca canciones que tú NO sabías que necesitabas escuchar…”

¡Es totalmente cierto! Me encanta.

Mi última pregunta: la tecnología ha cambiado la manera en que escuchamos música. Por ejemplo, yo vivo en la frontera y puedo acceder a estaciones de radio a través de la web y apps. ¿Hacia dónde crees que va la tecnología en la música y cuál sería la mejor manera de aprovecharla?

Me encanta el hecho de que ahora puedes escuchar la radio en tu teléfono, sin necesidad de un aparato específico. Es increíble tener acceso desde una laptop, una computadora o el auto.

Pero, aunque creo que a pesar de que eso es una gran ventaja, tal vez soy un poco de la vieja escuela, pero me gusta escuchar la radio. Aún hay gente que hace lo que yo hacía, personas que siguen operando estaciones de radio piratas, y creo que todavía hay espacio para eso. Tal vez ya no es tan necesario como antes, pero cuando escuchas una, es emocionante. Significa que alguien está haciendo algo radical, que quiere ofrecer algo diferente y compartir su punto de vista con el mundo.